miércoles, 10 de agosto de 2011

abre



escapa
ni bien se entorna la ventana,
es el índice del sueño
que apunta al descuento de los días
vacíos

jamás me mira a la cara
aunque sus ojos
se quemen en los míos
tras recorrer lo que permanece quieto,
el dormir de los demonios
en la siesta
y las yemas de los dedos
que se tocan
se babean
y no conviene

ni bien dejo la puerta sin llave
silba y
se desliza en los postigos

en el punto exacto
en que una mano determinada
por los augurios que espera desde hace siglos
se mueve con lenta paciencia
y abre.

4 comentarios:

  1. No sé por qué
    pero lo siento tan hermoso
    que te lo escribo.
    Me escapé del lector de feeds
    para venir a decírtelo.

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  2. Me gustó mucho este poema, Caro.

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  3. eh, si le gustó a Pau, debe ser bueno, genia. gracias!

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