jueves, 17 de noviembre de 2011

Nombre


Me gusta tu nombre,
desde el primer sonido que desprende
la vocal y se alarga,
con la boca abierta tira la voz
de quien lo pronuncie
sobre todo con intención de llamado
o de consideración
sin mirarte a los ojos

que estarán en otro lado
justo al momento de convocarlos.

Me gusta cuando en el medio
las letras se transforman
en vocales inasibles,
se escapan bajo la lengua
y salpican al paladar,
excelente para el eco
que la letra del medio expele
cuando se te nombra
con voz de dormida,
de haber soñado toda la noche
con objetos extravagantes
y fuera de lógica.

Cómo se transmuta en una sílaba,
un hueco entre los cimientos
más o menos estables
que las consonantes le dan
a la arquitectura pretenciosa
de tu nombre,

me hace pensar en
una casa de una planta
con dos puertas,
una biblioteca de tus ojos
y la música en los dedos.

Me gusta cuando se acaba
con final sencillo y preciso,
que no deja lugar a dudas,
que no permite vacilar,
que asienta la letra
que antes sirvió para ralentar
ahora afirmada en un punto
con aire y con lengua
suficiente como para quedarse
con su sabor
durante algunas horas,

antes de aceptar
definitivamente
que terminó de pronunciarse
y que habrá que esperar
hasta otro día
para tenerlo de nuevo.


6 comentarios:

  1. Gracias, poeta! Un abrazo de golazo de Messi!

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  2. Me gusta tu despertar,
    fantasma.
    Sorpresa será conocer
    a quien oye ese nombre,
    no me importa,
    como sorpresa fue no ver
    tus palabras,
    Fantasmas,
    en este blog que cada vez más me encanta,
    que siento como droga,
    como vicio que sí me importa.

    No te preocupes por nada,
    ni por tus Fantasmas.

    Las hice prisioneras
    y las tengo congeladas,
    en antártica nevera.
    Ocultas.
    Tus letras.
    Porque del horno se escapan
    y no quiero que molesten a ese corazón
    que bombea sangre,
    tuya,
    que llena venas
    alimentando de arte
    esas neuronas que escriben letras
    que me llenan de emoción
    al leerlas.

    No es que seas
    Nobel que se admira
    en una estantería,
    es que eres vicio que se lee,
    Carolina.
    Me queda por leerte todavía
    mucha poesía,
    o eso anhelo.
    En "Vacío" me dejó el tiempo
    pero no tengo prisa.

    Perdona que este comentario
    se haya hecho largo.
    Al fin y al cabo
    la culpa es tuya,
    o de tu escritura.

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  3. Lisardo, el poeta que no deja de hacer poesía ni en comentarios! Muchas gracias!!

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